El destino cruel de Len Bias

El destino cruel de Len Bias

Las grandes hazañas que se escriben en la historia del deporte no se desmarcan por completo de las tragedias. Nos guste o no, esos momentos amargos suceden en todos los ámbitos de la vida, y el baloncesto no es la excepción.

Len Bias, nacido en el estado de Maryland, emergió de las duelas colegiales como uno de los mejores jugadores de la NCAA. En sus dos últimas temporadas con la Universidad de Maryland, Bias había conseguido el título de Mejor Jugador de la Atlantic Coast Conference (ACC).

Como jugador de los Terrapins, el All-American terminó la temporada 1985-1986 promediando 23 puntos y seis rebotes por juego. Bias fue mejorando de una temporada a otra, aunque tal vez un sistema diferente lo hubiera desarrollado al nivel más alto como alero de poder. Sin embargo, con sus 2.08 m de estatura, Bias generalmente jugó con Maryland en las posiciones 4 y 5, lo que significó enfrentarse a los hombres grandes del momento en la ACC: Brad Daugherty, John Salley y Chris Washburn. Al final, esto representó un reto para Bias, pero su capacidad, fuerza y salto descomunal le permitieron sobresalir.

El espectáculo en la NCAA, con Len Bias en la cancha, estaba garantizado. El 12 de enero de 1984, las universidades de Maryland y North Carolina se enfrentaron en el juego más esperado: Len Bias contra el experimentado Michael Jordan. El joven alero de los Terrapins terminó el encuentro con 24 puntos y 4 rebotes, mientras que el jugador de los Tar Heels consiguió 21 puntos, 12 rebotes, 4 robos y 2 tapones, en uno de los mejores partidos de la temporada de la NCAA.

Mientras tanto, en la NBA, los Boston Celtics y Los Angeles Lakers dominaban la década, encabezados por los All-Star Larry Bird y Magic Johnson. A mediados de los años ochenta ya se hablaba también de jóvenes estrellas como Patrick Ewing, Charles Barkley y, por supuesto, de MJ, quien llegó a la liga en 1984.

Al acercarse el Draft de la NBA de 1986, el legendario Red Auerbach, entonces presidente y gerente de los Celtics, buscaba la manera de prolongar la carrera de Larry Bird y Kevin McHale. Auerbach vio en Bias al joven delantero que podría reducir la carga de trabajo de los veteranos y, de paso, ayudar a los Celtics a seguir siendo dominantes en la siguiente década.

En 1986, los Celtics se coronaron campeones tras vencer en seis juegos a los Houston Rockets y sus “Torres Gemelas”, Hakeem Olajuwon y Ralph Sampson. Normalmente, en aquella época, un equipo que terminaba la temporada como campeón no tenía la oportunidad de obtener las primeras selecciones del Draft y mucho menos de elegir al número uno o dos global.

Pero los Celtics tuvieron un golpe de suerte.

En octubre de 1984, justo cuando los Celtics venían de conseguir un campeonato, los Seattle SuperSonics se interesaron por el base Gerald Henderson, a quien intercambiaron por una selección de primera ronda del Draft de 1986.

Gerald Henderson no fue la solución para los Sonics y, para 1986, Seattle solo había ganado 31 juegos, por lo que esa selección de primera ronda se convirtió eventualmente en la segunda selección general del Draft. Para los Celtics, que venían de ganar el campeonato, la noticia no podía haber sido mejor.

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Con ese pie derecho en el Draft, los Celtics ya tenían en la mira al joven delantero de Maryland.

El 17 de junio de 1986 en Nueva York (el día del Draft de la NBA), los Cleveland Cavaliers seleccionaron al pívot estrella de Carolina del Norte, Brad Daugherty. De esta manera, los Celtics tuvieron la oportunidad de seleccionar al jugador con el que ya habían hecho planes. Y así fue: Len Bias fue anunciado por el comisionado David Stern como nuevo jugador de los Boston Celtics.

El entusiasmo alrededor del equipo estaba al máximo; incluso Auerbach aseguró que Larry Bird le había dicho que, si reclutaban a Bias, él sería el primero en llegar al campamento de pretemporada.

Con el tiempo, Daugherty se convirtió rápidamente en el referente de los Cavaliers, con una carrera que incluyó cinco selecciones al Juego de Estrellas en ocho temporadas. Sin embargo, la carrera de Bias tomaría un camino muy diferente.

Al día siguiente del Draft (además de firmar un acuerdo con Reebok), Bias regresó a casa. Después de varias horas, ya de madrugada, se presentó en las residencias de la Universidad de Maryland, donde se reunió con un compañero de equipo y un amigo de la infancia. Pero no era una reunión normal: en el lugar había alcohol y drogas.

En las primeras horas del 19 de junio, el festejo por el futuro promisorio del «chico maravilla» se convertiría pronto en una gran tragedia.

En esa reunión, Len Bias consumió cocaína. Fue entonces cuando el atlético y poderoso jugador colegial sucumbió ante la droga al sufrir convulsiones que derivaron en un paro cardíaco. Una llamada de emergencia alertó a los paramédicos, quienes lo trasladaron al hospital Leland Memorial para intentar reanimarlo. Horas más tarde, Bias fue declarado muerto por una sobredosis de cocaína a los 22 años de edad.

El suceso sacudió a sus compañeros de equipo, a su familia y, en general, a la sociedad de Maryland (incluyendo Washington D.C.). Todos ellos habían sido testigos, hasta ese momento, del éxito de su hijo pródigo. Nadie daba crédito a lo sucedido. La trágica muerte de Bias alteró el futuro de los Celtics y de la propia NBA, además de sacudir el programa deportivo, escolar y de seguridad de la Universidad de Maryland.

Nunca sabremos si Len Bias hubiera sido el jugador que tomara la estafeta de Larry Bird, si con el tiempo habría alcanzado el Salón de la Fama, o si realmente se habría convertido en el rival espectacular y antagónico natural de Michael Jordan en la NBA.

Lo que sí fue un hecho es que los Celtics, en la temporada 1986-1987 y a pesar de las lesiones de McHale, Parish, Ainge y Walton, llegaron a la final contra Los Angeles Lakers. Fue una serie intensa (como de costumbre) donde los Lakers finalmente se coronaron en seis juegos.

¿Con Len Bias los Celtics hubieran ganado ese campeonato? Era muy probable. Después de que Boston perdió esa final, el equipo nunca volvió a ser el mismo. Los Celtics no regresaron a una final de la NBA hasta que Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce llegaron al equipo en 2008.

¿Qué hubiera pasado si Bias no regresaba a la residencia universitaria? ¿Y si Gerald Henderson no hubiera sido intercambiado? ¿Seguirían los SuperSonics en Seattle gracias a Bias? Estas y muchas preguntas más quedaron en el aire. Al final, todos sabemos que tanto en la victoria como en la derrota, en el éxito como en la tragedia, el “hubiera” no existe.

DB